Descubre cómo el Osito Bimbo pasó de ser un simple logotipo a salvar las ventas de la marca gracias a un potente insight sobre el público infantil.

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Recuerdo un fascinante estudio de mercado que un profesor, en mis épocas universitarias, explicó con detalle.

Se trataba del pan blanco de la marca BIMBO.

Resulta que las “madres modernas” de aquel entonces estaban sumamente preocupadas…

porque sus hijos simplemente no consumían el pan BIMBO.

Las madres de familia, en los focus groups, revelaron que entendían perfectamente el valor nutricional del producto.

Sin embargo, para los niños la historia era otra: ellos no consumían lo que, en su percepción, era un pan “horrible” y aburrido.

Esto causaba una fricción constante entre la necesidad materna de nutrir a sus hijos y la cruda realidad de los pequeños, quienes rechazaban el alimento por falta de conexión.

La madre, al llegar tarde a casa tras un abrumador día de trabajo, encontraba la bolsa de pan BIMBO intacta.

¡Ni siquiera una probadita le habían dado!

Esto, lógicamente, encendió las alarmas en la marca.

Al realizar investigaciones cualitativas con los niños, se percataron de que ellos consideraban al pan carente de diversión; lo veían como una obligación impuesta por el mundo de los adultos.

¡He ahí el insight!

Jamás lo habrían descubierto sin escuchar directamente a ambos protagonistas: madres e hijos.

El equipo de marketing entendió que, para ganarse el corazón de los niños, no bastaba con hablar de nutrición. Así que…

¿Te imaginas dónde hallaron la solución?

En el propio empaque, un recurso mal aprovechado hasta ese momento.

Verás, hasta ese instante, el Osito BIMBO era visto apenas como un logotipo corporativo secundario.

Pero, tras el focus group, decidieron dar un giro total a la estrategia: la figura del oso se convertiría en el protagonista absoluto de la comunicación.

El osito cobró vida propia en las publicidades, transformándose ante los ojos de los niños en un amigo entrañable y, sobre todo, muy divertido.

A partir de ese momento, las reglas del juego cambiaron; los niños comenzaron a pedirlo con entusiasmo porque ahora deseaban el “pan del osito”.

Mira tú: el simple hecho de darle protagonismo a su identidad visual convirtió al pan blanco en un éxito masivo.

Desde aquel entonces —hablamos de la década de los 90— se comprendió, gracias al análisis cualitativo, la compleja dinámica familiar.

Así fue como consolidaron al Osito Bimbo como uno de los activos intangibles más valiosos en la historia de la publicidad en Latinoamérica.

Autor

LEOnardo AMARaldo DELgado 💡 ✍️ 

Psicomarketer Online y Redactor Publicitario

FACULTAD DE MARKETING ONLINE