Cómo las promesas de marketing hacen que todas las marcas parezcan la misma vaca del establo vecino, y cómo una de ellas rompió la regla.
Quiero, por favor, que imagines por un instante, por tan solo un momento, este escenario de pesadilla:
Imagina que cada marca ultraconocida fuera un infoproducto genérico de internet y que su gran promesa de venta estuviera redactada de la siguiente manera:
- Dove: “Abraza tu piel natural en 7 días sin jabones agresivos, mientras recuperas tu hidratación profunda”.
- Lego: “Estimula la creatividad de tus hijos en menos de 30 minutos al día sin pantallas, mientras potencias su psicomotricidad”.
- Red Bull: “Recupera tu enfoque mental en 5 minutos sin cafeína tradicional, aunque tu mente esté saturada”.
- DHL: “Garantiza tu entrega internacional en 48 horas sin aduanas complicadas, mientras rastreas cada paso en tiempo real”.
Dime, por favor, si esto no suena terriblemente ridículo.
Dime si en este frío libreto no se está perdiendo toda la magia del marketing.
Dime, con el corazón en la mano: ¿dónde está la historia?, ¿dónde carajos está la emoción?
Si acaso todo esto no te suena soso, aburrido y sin alma, entonces yo ya perdí por completo el sentido creativo de la vida.
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Es que las grandes marcas no venden promesas como político en campaña, sino que venden…
LA IDEA DETRÁS DEL ESCENARIO DE LA PROMESA
como por ejemplo:
~ Red Bull: Te da alas.
~ Lego: Te invita a construir el mundo.
(Etcétera).
Y es por eso que destacan sobre el resto de frases generalistas.
En efecto, son marcas que venden millones, tanto como tantos son los años que tienen en el mercado.
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No obstante, esa fiesta intensa de las frases generalistas... las marcas también la vivieron.
Así es, hubo una época en que estas frases eran tantas que, entre ellas, uno acababa perdiéndose.
Y fue en la década del 40 y 50.
Todas sonaban a un cielo color gris.
Pero un día, todo cambió.
Fue en la década del 60.
El vehículo Volkswagen, modelo Escarabajo, convirtió un “defecto” en una oportunidad publicitaria.
Nada más y nada menos que mientras los demás autos se jactaban de ser grandes —incluso se asociaba al estatus—...
Volkswagen, siendo pequeño, feo y rechoncho, dijo contra todo pronóstico a través de su publicidad:
THINK SMALL (PIENSA EN PEQUEÑO)
Y luego argumentaba en su afiche por qué había que hacerlo.
Por: ahorro, espacio, adaptación.
Incluso dijeron ser el auto del pueblo y todo conectaba con su mercado meta.
Desde entonces, amigo mío, se marcó un hito histórico en ventas.
Marcando el inicio de la primerísima campaña creativa de la historia de la publicidad.
Y es que a estas alturas es innegable: la creatividad vende.
Y deberías no solo tenerlo muy en cuenta, también verlo como una afilada arma de conversión masiva.
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Leonardo Amaraldo Delgado
PsicoMarketer Online & Copywriter Marketer
